A veces lo mejor es dejarse llevar. Observar el ritmo de las cosas que existen a tu alrededor y adaptarse. La mejor boda no siempre es aquella que cumple los horarios más estrictos, ni la que tiene como maestra de ceremonias a la wedding planner más organizada del mundo. Incluso en las situaciones de mayor estrés lo mejor es dejarse llevar como una hoja cuando viaja con el viento. Una boda es algo tan especial y único que sería imposible igualarla a otra, aún siguiendo los mismos horarios o lugares, aún siendo del mismo estilo o bajo el mismo ritual. La familia, los amigos, los padrinos, los novios…todas esas personas van a ser las que aporten el toque de autenticidad a cualquier boda que se celebre, no importa si se celebra en Ibiza, Granada, Tokio o Atenas. Nina&Javier celebraron una boda única, y no lo digo por el tipo de ritual que celebraron o por las singulares vistas de su precioso “altar” a una de las playas más hermosas de Formentera. Fue única porque ellos son únicos y se percibió en cada momento durante la ceremonia, a través de sus gestos, sus miradas de complicidad y de sus caricias. Ellos marcaban el ritmo de su boda, con movimientos lentos y precisos para poder aprovechar cada instante al máximo.

Nina&Javier se dijeron SÍ QUIERO a la orillita del mar, junto al restaurante Es Cupina donde tuvo lugar el banquete.

Gracias nina&javier por hacerme partícipe en uno de los días más bonitos de vuestras vidas.